Entrevista a Aurelio Gurrea en La Opinión de Málaga

La Opinión de Málaga publica una entrevista a Aurelio Gurrea Chalé, socio de Dictum Abogados y presidente del Colegio de Titulados Mercantiles de Málaga. Publicado el 3 de noviembre de 2014.

´La ley concursal en España es un desastre y los juzgados, reinos de taifas´

Aurelio Gurrea repasa los orígenes del Colegio de Titulares Mercantiles de Málaga y la evolución de la profesión

Sobre su especialidad, la Ley Concursal, lamenta la falta de medios en los juzgados y critica el privilegio de las administraciones a la hora de cobrar, lo que impide a muchas empresas superar el concurso de acreedores

Aurelio Gurrea es el actual presidente del Colegio de Titulares Mercantiles de Málaga y previsiblemente también será el último ya que, tras 120 años de historia, esta institución se fusionará próximamente con el Colegio de Economistas. La labor de los titulares mercantiles, colectivo integrado por más de 500 personas en Málaga, abarca los mismos campos que el de sus colegas economistas aunque la desaparición de los antiguos estudios de comercio en 1975 hicieron que esta titulación haya ido perdiendo protagonismo. A la espera de su fin, el Colegio de Titulares Mercantiles sigue no obstante muy activo. Hace poco celebró sus 38 Jornadas Andaluzas de Estudios Fiscales y durante noviembre y diciembre organizará varias conferencias sobre la Málaga del siglo XI, el papel comercial del puerto en aquella época o las relaciones del Colegio con la Cámara de Comercio, institución que surgió también a finales del siglo XIX.

¿Cómo nace el Colegio de Titulares Mercantiles de Málaga?
El colegio nació en 1894 cuando Málaga era una potencia económica en su actividad comercial. Había entonces una industria importantísima con altos hornos, telares y grandes exportaciones de vinos y pasas. Surgió entonces la necesidad por parte de las compañías de un personal especializado que llevara la contabilidad, que supiera de mercancías, de materias primas y de idiomas. Esos conocimientos se daban en las escuelas de comercio, y antes en el antiguo Consulado Marítimo-Terrestre. Málaga fue precisamente una de las primeras ciudades de España en contar con una escuela de comercio junto a Madrid, Barcelona o Bilbao. El Colegio de Titulares Mercantiles es uno de los más antiguos de Málaga, superado sólo por el de abogados. El de Economistas, por ejemplo, es del año 1982, cuando nosotros llevábamos ya casi un siglo de historia. Hacemos lo mismo que ellos, incluso teníamos más atribuciones, con presencia en cuerpos de Hacienda, en escuelas periciales o en instancias de auditoría.

¿Por qué los titulados en Económicas son mucho más conocidos pese a que ustedes desarrollan las mismas funciones?
En los años 70 finalizaron los estudios para titulares mercantiles, que fueron sustituidos por los de Ciencias Empresariales. Los economistas fueron incorporando a sus estudios cada vez más atribuciones, con temas de contabilidad y comercio. Por eso el término «titulado mercantil» fue cayendo en desuso. Eso hace que, 120 años después de la creación del Colegio, todavía tenga muchas veces que explicar lo que hacemos.

Ambos colegios plantean fusionarse en próximas fechas ¿Cómo marcha ese proceso?
Los consejos superiores de Economistas y Titulares Mercantiles ya están fusionados pero los colegios son autónomos. Tanto el Colegio de Economistas de Málaga como el de Titulares Mercantiles ya han aprobado en sendas asambleas la fusión pero todavía quedar por ver cómo y cuándo lo hacemos. También estamos a la espera de lo que diga la Junta de Andalucía. Nosotros somos unos 500 colegiados y los economistas unos 2.200 por lo que serán mayoría en la junta de gobierno. La pena es que con la fusión se perderá el nombre de Titulares Mercantiles, aunque nos gustaría mantenerlo vivo a través de una fundación que realizara temas más bien culturales, como organización de conferencias.

El primer presidente del Colegio fue Francisco Rivera (1860-1921) ¿Qué tal lleva usted ser el que pondrá fin a la historia de la institución?
Yo seré presidente hasta el último instante. A mi equipo de junta de gobierno les digo que no hay que pensar en el final sino en trabajar como si esto fuese a durar toda la vida. Como dice Voltaire: «Si sé que me voy a morir mañana igualmente plantaré hoy un árbol».

Hablemos de economía. El Gobierno y algunas voces del mundo económico piensan que 2015 será ya un año de recuperación ¿Lo comparte?
La verdad es que viendo lo que está cayendo entre nuestros administradores –lo digo por los políticos y por su gestión– desconfío bastante. Lo que es indudable es que la economía siempre ha tenido ciclos económicos que se repiten una y otra vez. Pero no había conocido nunca uno como éste. Es el peor que recuerdo y ha sido a nivel mundial. Indudablemente, creo que al menos podemos decir que hemos tocado ya fondo y que no tenemos más remedio que ir subiendo.

¿Qué cree que necesita Málaga para poder encarar con garantías esta recuperación económica?
Bajo mi punto de vista lo más importante es crear industria. No hablo de una industria auxiliar de la construcción, que ha sido nuestra auténtica ruina. Hablo de apostar por la innovación y no veo que se esté invirtiendo en este apartado, que es el podría darnos otro tipo de industria. Necesitamos un cambio de modelo productivo. A Málaga nadie le va a quitar su sol y su turismo. De hecho, somos una potencia en ese sector aunque haya que mejorar también la calidad de los servicios. Y también veo importante que haya un apoyo a los emprendedores. Lo que no puede ocurrir es que para ir a un banco se necesiten dos o tres avalistas. En Estados Unidos se apoya a los proyectos viables. En España habría que obligar de alguna manera a los bancos a dar créditos a estas empresas, con estudios de los proyectos y balances auditados.

Usted es especialista en la Ley Concursal. Hasta hace poco, el 95% de las empresas que entraban en concurso de acreedores acababa en liquidación ¿Qué problemas tiene esta legislación en España?
El tema de la Ley Concursal en España es un auténtico desastre. Hay una descoordinación absoluta entre los juzgados y los legisladores, que además legislan a espaldas de la Constitución y de los Derechos Humanos. La administraciones tienen superprivilegios a la hora de cobrar sus créditos que no se dan en ningún otro país del mundo. En Gran Bretaña, por ejemplo, los créditos de las administraciones son ordinarios, como los del resto de acreedores. Eso obliga a que en un concurso de acreedores haya que pagar antes el IVA o lo que se le debe a Hacienda y a la Seguridad Social antes que la luz y el agua de la empresa o los propios sueldos de los trabajadores. Por eso hablo de que se vulneran los Derechos Humanos. Estamos hablando de los salarios de la gente o, por ejemplo, –y hablo de un caso que yo llevo– de una empresa en concurso que da servicios a personas dependientes. Si no pueden pagar ni la calefacción, ¿cómo van a pagar antes a Hacienda? La verdad es que soy un administrador concursal políticamente incorrecto.

¿Hay que reformar entonces la ley?
Por supuesto. La Ley Concursal, con este planteamiento, no sirve para salvar empresas. Hay que dar preferencia a los créditos productivos, lo que son de los proveedores de la compañía en concurso, para qué esta pueda salir adelante. Muchas veces se presenta un convenio con los acreedores. Pero llegan entonces Hacienda y la Seguridad Social –a los que yo llamo los puntilleros– y votan en contra, te apremian con sus privilegios de embargo y terminan fastidiando el convenio. Al administrador concursal no le queda más remedio que pedir auxilio judicial y para entonces han pasado muchas veces y el concurso al final no sale.

¿Qué otros obstáculos hay para el correcto desarrollo del proceso concursal?
Los propios juzgados de lo mercantil, que no dan abasto con el número de casos que les entran. No es por incapacidad de los jueces, que son especialistas, sino por la gestión de la oficina judicial, que es muy insuficiente. En cuestiones de informática los juzgados son un desastre. Si el Ministerio de Justicia tuviera el mismo equipamiento informático que el de Hacienda otro gallo nos cantaría. No es sólo un problema de los juzgados de lo mercantil: todos los órganos judiciales llevan retraso, desde el administrativo al civil pasando por el penal. Es algo continuo. Además, los jueces no se ponen de acuerdo unos con otros. Puedes encontrar procedimientos de embargo o sentencias diferentes para casos similares. Los juzgados de lo mercantil en España son reinos de taifas. Hablo en general. Los de Málaga, en este caso, sí son de lo mejorcito porque hay una coordinación que no existe, por contra, en Madrid o Barcelona.

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