smart contracts

Dictum Abogados viaja a Sao Paulo para participar en la IV Conferencia Anual del Instituto Iberoamericano de Derecho y Finanzas

El Instituto Iberoamericano de Derecho y Finanzas (IIDF), entidad sin ánimo de lucro que dirige el socio de Dictum Aurelio Gurrea Martínez, organiza los días 13 y 14 de diciembre en Sao Paulo (Brasil) la IV Conferencia Anual del Instituto Iberoamericano de Derecho y Finanzas, en la que, además de Gurrea, interviene el CEO y socio de la firma, Vicente J. García Gil.

En concreto, Gurrea, también profesor de Derecho en la Universidad de Singapur, hablará de gobierno corporativo y protección del inversor en las ICO (Initial Coin Offerings) en la primera sesión, sobre Derecho de sociedades y gobierno corporativo.

Por su parte, García Gil, quien es, además, presidente de la Fundación para la Innovación Financiera y la Economía Digital (FIFED), impartirá, dentro del panel sobre Mercado de capitales y regulación financiera, la ponencia “El uso de los smart contracts en el sector bancario: desafíos y oportunidades“.

La IV Conferencia Anual del Instituto Iberoamericano de Derecho y Finanzas, cuyo programa puedes consultar aquí, se celebra bajo la presidencia de los profesores Mariana Pargendler y Francisco Satiro y la dirección académica de Aurelio Gurrea Martínez y Carlos Portugal Gouvêa.

Este año, el evento reunirá a expertos mundiales procedentes de Estados Unidos, Europa, Asia y America Latina, entre los que se encuentran los profesores Robert Jackson (Commissioner de la SEC de Estados Unidos), Henry Hansmann (Yale Law School) y Luca Enriques (Oxford University) y numerosos profesionales con experiencia en organismos internacionales como el Banco Mundial, la OCDE o UNCITRAL.

El Instituto Iberoamericano de Derecho y Finanzas se dedica a promover el estudio y la investigación de todas las áreas científicas relacionadas con el derecho y las finanzas, incluyendo, entre otras materias, el estudio del Derecho de sociedades, el concursal, el bancario, el Derecho del mercado de valores, las finanzas corporativas, la economía financiera y las normas reguladoras de la actividad de contabilidad y auditoría de cuentas.

Dictum Puerto Rico organiza la jornada “Blockchain y otras tecnologías disruptivas. La ventaja competitiva para el emprendimiento y la transformación digital”

Dictum Puerto Rico organiza, en colaboración con la Fundación para la Innovación Financiera y la Economía Digital (FIFED), Dictum Futurae, el Banco de Desarrollo Económico para Puerto Rico y el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, la jornada “Blockchain y otras tecnologías disruptivas: la ventaja competitiva para el emprendimiento y la transformación digital”, que tendrá lugar en la capital, San Juan, el próximo 16 de octubre.

El evento se celebra en el Centro de Convenciones Pedro Rosselló González y está dirigido a los profesionales y directivos que quieran conocer e implementar tecnologías como blockchain en sus procesos de trabajo.

La tecnología es un factor clave para el emprendimiento y una herramienta determinante en situaciones de emergencia, por eso el Grupo Dictum, de la mano de sus abogados, economistas e ingenieros expertos en economía digital acercarán al público puertorriqueño los últimos avances para el desarrollo empresarial y casos de uso de aplicación en la realidad de la isla.

Las claves para la digitalización de una empresa, la funcionalidad de los smart contracts, las criptomonedas y las Initial Coin Offerings (ICO), cuestiones como la gobernanza y la identidad digital, las tecnologías emergentes, las smart cities o los nuevos modelos de negocio son algunos de los temas que se abordarán durante esta jornada, en la que el público podrá compartir sus dudas e inquietudes con los ponentes.

Inaugurada en 2017, Dictum Puerto Rico es una de las oficinas internacionales de Dictum Abogados, junto con la sede de Hong Kong.

El socio Juan Carlos Rodríguez Maseda escribe sobre economía digital en El Progreso de Lugo

Cada jueves, el socio de Dictum Abogados Juan Carlos Rodríguez Maseda escribe sobre economía digital en una sección dedicada a la innovación financiera y tecnológica del diario El Progreso de Lugo.

De forma sencilla y amena, el también secretario de la Fundación para la Innovación Financiera y la Economía Digital se dirige a los lectores con una serie de artículos de opinión en los que aborda las novedades en criptomonedas, smart contracts o blockchain.

La última de estas columnas trata los aspectos fiscales y contables de bitcoin y puede leerse aquí.

El socio fundador de Dictum Futurae es, además de abogado, experto legal en blockchain y en legaltech y profesor del programa avanzado en Economía Digital, Fintech y Sociedad Inteligente de la Universidad San Pablo CEU.

Blockchain y “blockchange”

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Saben bien los que me conocen que no soy nada amigo de utilizar vocablos anglosajones; y que, a los académicos españoles, nos compete moralmente defender y promover la lengua española. Ahora bien, la extraordinaria difusión de la voz blockchain y el juego de palabras que sugiere, se me antoja, irresistible. Por ello, espero que me sea perdonable; y ruego así la comprensión de mi buen amigo y maestro, el profesor Carlos García-Gutiérrez Fernández, reconocido purista en estas lides.

La tecnología blockchain, traducible como “cadena de bloques” promete ser la mayor revolución tecnológica global después de la aparición de Internet. Su singularidad radica en la aplicación del concepto de distribución frente al de centralización; así como en su ingenioso sistema de encriptación, de identidad digital y de inmutabilidad de los registros, amén de sus virtudes para la trazabilidad.

Esta tecnología permite gestionar datos, órdenes, transacciones, activos y tokens, anotándose todo ello en bloques de información que se encadenan secuencialmente, compartidos colaborativamente entre todos los miembros de cada red de blockchain, que son verificados por dichos miembros, actuando como “nodos” de la misma.

El consenso criptográfico utilizado asegura que haya una única versión auditable e inmodificable de los datos almacenados y de cada movimiento o transacción, lo que introduce una suerte de descentralización del concepto de confianza, basada ahora en relaciones colaborativas P2P (peer to peer), que no requiere la existencia de una “autoridad central”.

Funcionar como un sistema distribuido y no como un clásico sistema centralizado puede provocar grandes cambios en muchos modelos de negocio, de gestión y de organización institucional; por lo que va a resultar especialmente trascendente durante los próximos años, constituyéndose como un elemento catalizador del cambio.

Pero, ¿cómo se está aplicando o visionando su aplicación? Cabe enumerar los siguientes ámbitos:

El ámbito de las criptomonedas y sistemas de pago, sin duda el pionero y más desarrollado, al haberse encontrado la solución para transferir valor, sin que una unidad monetaria digital se pueda gastar dos veces, dado que se registra cada transacción una única vez y de forma inalterable, sin necesidad de intermediarios financieros o de sistemas de compensación y liquidación de operaciones.

Los mercados de valores, como, por ejemplo, el sistema blockchain que utiliza el NASDAQ, el índice de bolsa de las empresas tecnológicas de EEUU.

La gestión de identidades, siendo éste, uno de los campos más atractivos en el momento actual, dado que las ID de blockchain pronto reemplazarán a los clásicos usuarios y contraseñas y a la firma digital. Cada usuario almacenará los datos que considere dentro de su identidad digital y abrirá sólo aquella parcela de datos que desee a un tercero que se los solicite.

Los sistemas de seguridad y de autorizaciones, pues se pueden crear contratos inteligentes (smart contracts) que funcionen como cerraduras o permisos que sólo confieran acceso o disponibilidad a los usuarios autorizados.

Los mercados de suministros, como los de energía o materias primas. Así, por ejemplo, usuarios particulares pueden generar electricidad con energías renovables en su propio domicilio y vender sus excedentes sin intermediarios.

La gestión de la propiedad intelectual, pues permite conceder directamente licencias de uso de obras sin intermediarios o gestionar automáticamente derechos de autor.

Los registros y servicios de notaría, pues gracias a que blockchain es un gran registro distribuido (todos los nodos tienen copia) al que muchas partes pueden acceder desde cualquier lugar del mundo, resulta muy útil para registro de documentos, actas, activos, derechos de autor, registros de nacimiento, de divorcios, de defunciones, registros de propiedad, registro de vehículos, expedientes médicos, componentes de medicamentos, etc. También se pueden registrar obras de arte para evitar falsificaciones, diamantes, o denominaciones de origen, que gozarían así de una trazabilidad contrastable e inalterable.

La autentificación de títulos, como es caso de los títulos académicos y las actividades de formación, pero también de la vida laboral o de los puestos ocupados.

La trazabilidad de mercancías y cadena de suministros, pues se puede seguir el recorrido de una mercancía por todo el mundo, conocer quién la ha manipulado, etc. Con la llegada del Internet de las Cosas (IoT) se podrá conectar un smart contract con sensores y GPS para que así se realice un pago al proveedor en cuanto llegue la mercancía al destino, lo cual cambia radicalmente los actuales sistemas de crédito documentario que hacían residir la confianza de las transacciones en la existencia de bancos intermediarios.

Sin duda alguna, blockchain es una tecnología que va más allá de la actual revolución socio-digital y, con independencia de que aún esté en fase de introducción y ensayo, o de que cambien las propias tecnologías que sustentan las diversas modalidades de blockchain, lo que es cierto es que se está produciendo, de forma inexorable, un cambio hacia los sistemas distribuidos, alterando los paradigmas clásicos fundamentados en la centralización.

Por todo ello, hoy, se puede afirmar que blockchain es un auténtico motor de cambio. El futuro nos permitirá contrastarlo.

El CEO y socio de Dictum, Vicente J. García Gil, escribe sobre smart contracts en El Confidencial

Este jueves se publica en el diario digital El Confidencial De qué hablamos cuando hablamos de smart contracts“, un artículo divulgativo, dirigido al gran público, firmado por el socio y CEO de Dictum Abogados, Vicente J. García Gil.

Este trabajo, que aparece en el blog de FIDE, la fundación jurídica y económica de la que García Gil es consejero académico, analiza la dimensión de los “contratos inteligentes“, “cuyo gran potencial venga, quizá, de la mano de los llamados contratos programados”, sostiene el experto legal en blockchain, smart contracts e ICOs.

El también presidente de FIFED y socio fundador de Dictum Futurae repasa en este texto los orígenes y la evolución de los smart contracts, que atrapan la atención de científicos y divulgadores de distintos campos, como la informática y el derecho, pero también de la economía o la filosofía.

“Las relaciones transaccionales entre personas e instituciones se desenvolverán en un futuro muy próximo (como apuntan las principales tendencias en innovación y neoeconomía) en el marco de lo que se empieza a conocer como sociedad programada, mediante la interoperabilidad individual y colectiva a través de moléculas de tokens”, apunta García Gil.

Como coordinador del ECO de Alicante y parte activa del Comité Legal de Alastria, de la que tanto FIFED como Futurae son miembros, destaca en su artículo la importancia de la aparición de un consorcio como este, nacido en España y pionero en el mundo, cuyo objetivo es el establecimiento de una estructura semipública blockchain/DLT que soporte servicios con eficacia legal en el ámbito nacional y acorde con la regulación europea.

“Más de doscientas empresas e instituciones ya se han adherido a la organización, y esta quizá suponga la oportunidad más plausible, escalable y segura de poner en práctica en el corto plazo todas las posibilidades que esta tecnología nos brinda“, apostilla el consejero delegado de Dictum.

 

Smart contracts: inicios en la revolución del intercambio de valor

El CEO y socio de Dictum, Vicente J. García Gil, participa en el Blockchain Festival 2018

El pasado fin de semana tuvo lugar simultáneamente en distintas ciudades del mundo el Computational Law+ BlockChain Festival 2018, la primera edición de un evento que ha reunido a diseñadores, informáticos, ingenieros, desarrolladores, abogados e investigadores, organizado por “nodos” independientes, como en la propia tecnología blockchain.

Madrid Legal Hackers, el primer capítulo español del movimiento nacido en Estados Unidos que agrupa a profesionales de distintas áreas que quieran implicarse en proyectos sobre  tecnología y Derecho, ha estado al frente del festival en la capital, que se celebró el sábado 17 en el aula magna de la facultad de Económicas de la Universidad CEU San Pablo entre las 10:00 y las 20:00 horas y al que asistieron más de 300 personas.

El socio y CEO de Dictum Abogados y presidente de la Fundación para la Innovación Financiera y la Economía Digital (FIFED), Vicente José García Gil, intervino en la mesa redonda titulada “Smart contracts y su utilización en el derecho continental”.  Por su parte, el también socio de Dictum y vicepresidente de FIFED, Ricardo Palomo, moderó la mesa “Criptomonedas: concepto y retos legales”.

Patrocinado por la Universidad CEU San Pablo, el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) y la editorial Lefebvre, el Blockchain Festival 2018 contó, además, con charlas, talleres y un elevator pitch para la presentación de distintos proyectos de emprendimiento con blockchain. Otros de los temas que se abordaron son el marco legal actual y algunos casos de uso de blockchain en el presente y en el futuro.

Smart contracts: inicios en la revolución del intercambio de valor

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Ya dijo Albert Einstein que “si lo puedes imaginar, lo puedes lograr”, a lo que podríamos añadir sin temor a equivocarnos que cuando la imaginación y la tecnología se encuentran, todo es posible.  Internet supuso  la revolución en el intercambio de información, y ahora nuevas tecnologías como la blockchain, y otras bases de datos distribuidas (DLT) que proliferan, nos impulsan a lo que parece ser inicio de la revolución en el intercambio de valor.

Siendo éste el escenario de partida, los smart contracts son la aplicación protagonista de la tecnología blockchain para el intercambio de valor bajo un nuevo paradigma. Las entidades financieras han sido las primeras en iniciar un desarrollo en este campo, y por el momento le siguen de forma importante los sectores del retail, la energía y la logística. Todo apunta a que los smart contracts tienen un gran campo de aplicación en el tráfico mercantil que va a empezar a desarrollarse con fuerza a corto plazo.

Las principales ventajas de los smart contracts son la confianza y seguridad que generan per se en la transacción ya que se autoejecutan sin necesidad de intermediarios, ni de actuación de las partes; la rebaja en el coste por su automatización y ausencia de intermediarios; su transparencia y registro inalterable; y la optimización de recursos.

En la otra cara de la moneda, como desventajas, están la imposibilidad de disposición por las partes una vez generados los términos, ya que el “programa” se ejecuta automáticamente llegado el momento; la reticencia a confiar en un sistema informático sobre el que las partes no tienen el control; problemas de privacidad dado que la mayoría de las redes de blockchain son públicas y accesibles para todo el mundo; dificultad en la adaptación de los términos del contrato cuando ante imprevistos o cambio de circunstancias; y actualmente problemas de ejecución contra legem. Pero mientras que por los distintos sectores se debate sobre sus ventajas e inconvenientes, la tecnología blockchain está en continuo desarrollo y evolución para resolver los principales problemas y se habla ya, por ejemplo, de la blockchain editable que posibilitará la introducción de órdenes modificadas en caso de que las circunstancias cambien y las partes así lo convengan.

En la medida en que esta tecnología se perfeccione y se cohesione a la información disponible, irá ganando funcionalidad y se irá aplicando a más ámbitos. Por ejemplo, un smart contract podría obtener la información necesaria y precisa para comprobar si las partes se comportan de forma oportunista o con mala fe, u obtener la información sobre si las circunstancias iniciales han cambiado o no, y en el caso de detección de alguna de estas circunstancias simular la renegociación y ejecutarla. Pero para que esto ocurra, a esas alturas, habremos tenido que superar el reto o dificultad de unir dos mundos tan distintos como el tecnológico y el legal.

El sistema legal en este sentido pide ya una evolución propia de la Sociedad 4.0 en la que vivimos. Actualmente estamos instalados, por un lado, en la zona gris de la conveniencia, por cuanto se permite ir haciendo todo lo expresamente no prohibido, y también en la zona gris  de la inseguridad e incertidumbre legal debido a la ausencia de una regulación mínima o de bases, específica, para lo que es una nueva realidad en el intercambio de valor, y que de alguna manera pone frenos mentales y legales a su desarrollo. Este puede ser quizá el momento idóneo para empezar a pensar sobre los cambios que necesitamos en este sentido.

El primer escollo legal, a resolver, lo encontramos en la validez del consentimiento contractual de un smart contract a gran escala formalizado exclusivamente en código informático en la cadena de bloques, si no se puede acreditar que todas las partes intervinientes son expertas o entienden el lenguaje de programación. También habría que buscar solución legal, por ejemplo, a los smart contracts que no se concluyan entre personas físicas o jurídicas, sino entre programas de software o entre cosas conectadas, puesto que la ley solo permite la contratación entre personas. A los efectos de poder cumplir obligaciones y extraer responsabilidades habría que identificar a una persona física o jurídica bajo cuyo control o responsabilidad actúa el dispositivo o programa (agente de software). Otro problema legal que a simple vista se puede detectar deriva de la inalterabilidad característica de la tecnología blockchain en relación con los efectos de la nulidad del contrato.

En el terreno de los consumidores y usuarios, nos encontramos con la incompatibilidad de los smart contracts con la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, por la irreversibilidad de las transacciones llevadas a cabo con tecnología blockchain y el derecho de desistimiento del consumidor por el plazo de 14 días. Y si entramos en el terreno de la normativa de Protección de Datos, las incompatibilidades legales se multiplican.

Además, en este marco habría que pensar en la conveniencia de una regulación global y básica de derecho internacional aplicable a los conflictos que puedan surgir entre sujetos de distintas partes del mundo.

Y como no, para empezar es fundamental la evolución y adaptación del servicio legal en relación a estas nuevas tecnologías que rompen los esquemas habituales y piden otra forma de mirar y de hacer. Se trata básicamente de una evolución de roles, en la que los abogados además de adaptar la visión y estar especializados en la materia deberemos trabajar a la par con ingenieros y expertos en programación. En DICTUM ABOGADOS contamos con abogados expertos en la materia, preparados para asumir y ejecutar los nuevos paradigmas.