Catedrático de Economía Financiera en la Universidad CEU San Pablo Vicepresidente de la FIFED Socio de Dictum Abogados

“Yo Robot” por Ricardo Palomo

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Yo Robot es el título de un popular filme del año 2004 (protagonizada por Will Smith), basado en una serie de relatos del conocido escritor estadounidense -aunque de origen ruso- Isaac Asimov (1920-1992), quien también fue profesor de Bioquímica en Boston University. Este reconocido autor de ciencia ficción publicó dichos relatos en 1950, inspirando también un álbum musical del conocido grupo Alan Parsons Project (I robot, 1977).

Su relevante aportación se centraba en algo tan sorprendente como inquietante para el ser humano: las denominadas “Tres Leyes de la Robótica”:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por su inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su existencia siempre y cuando ello no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Hasta hace pocos años esto era ciertamente ciencia ficción; sin embargo, hoy en día se vislumbra como una situación realista en un futuro muy cercano, con incidencia y trascendencia en todas las facetas de la actividad tecnológica, social y económica del ser humano.

Los estudios y proyecciones de instituciones como la Singularity University de Google señalan que, a mediados del siglo actual, la inteligencia artificial se equiparará a la humana; y pronostican una revolución tecnológica sin precedentes cuya intensidad durante los próximos 20 años pudiera ser equivalente a los avances realizados en los veinte siglos anteriores.

Por lo que respecta al ámbito económico-financiero, los avances tecnológicos permiten ver cercano el momento en el que complejos algoritmos o robots financieros reemplacen a los operadores humanos que diariamente se afanan en optimizar la rentabilidad con sus decisiones atendiendo a la ingente información que continuamente reciben en sus terminales y pantallas a través de Bloomberg, Reuters o de sofisticados programas de análisis financiero.

Estos robots financieros o High Frecuency Trading (HFT) realizan ya el 55% de las operaciones de bolsa en Estados Unidos y el 40% en Europa, lo que para muchos supone un riesgo sistémico considerable (cabe recordar que el 6 mayo de 2010 estas máquinas “secaron” la liquidez en Wall Street con un comportamiento gregario que afectó a 862.000 millones de dólares). Pero además, la última generación de robots financieros se basa en sistemas de computación cognitiva que les permite actuar como asesores de inversión (“roboadvisors”) dado que su principal cualidad es su capacidad de aprendizaje y contrastación de información (cabe citar el conocido superordenador Watson que opera desde 2016 también en lengua española). Esto ha hecho etambién posible que en los últimos 10 años la velocidad media de ejecución de una orden de bolsa se haya reducido desde veinte segundos a sólo un segundo.

La inquietante cuestión es que en los mercados financieros de este futuro inminente convivirán la fría racionalidad de las máquinas y la habitual irracionalidad de la conducta humana.

En el sector bancario los cambios son también relevantes. A la extrema situación que vive como consecuencia de los inquietantes y desconcertantes tipos de interés se une un negocio bancario aún afectado por el impacto de la crisis, además de una hiperregulación legal del sector y su reestructuración (Gutierrez y Palomo, 2012), además de tener que afrontar un cambio de paradigma ante la necesidad de adaptar su modelo de negocio para convivir o asimilar la irrupción del denominado sector “fintech-insurtech que parece predestinado a desintermediar parte del sector financiero (Antonakes, 2015; PWC, 2016).

Igualmente la llamada economía colaborativa o la economía digital revolucionará la economía tradicional, pues las plataformas de intercambio funcionan ya como nichos de mercado especializados en una creciente variedad de productos y servicios, por no hablar de las monedas virtuales basadas en la tecnología de “cadenas de bloques” o “blockchain” que ha seducido ya a varios importantes bancos de inversión y que, probablemente, tendrá mayor relevancia cuando en el plazo de pocos años el dinero en forma de monedas y billetes pueda ser ya historia (Skinne, 2016, HM Treasury, 2015, Taylor, 2014 y The Economist Leaders, 2015).

Es posible que la desintermediación que proporcionan las Fintech mediante diversos instrumentos como el crowdfunding, crowdlending, crowdequity, etc. (Akkizidis y Stagars, 2016) sea un catalizador para que las pequeñas empresas y, particularmente, las más jóvenes y las start-up muestren una creciente inclinación hacia la financiación vía mercados frente al tradicional modelo de financiación bancaria. En algunos casos, ese requisito de tener que mostrarse en público para conseguir capital actuará como desinhibidor para acceder a mercados financieros regulados, como es el caso del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) o del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) como pasos previos a la cotización bursátil.

Ya es un hecho contrastado que las innovaciones tecnológicas facilitan el desarrollo de las vías alternativas de financiación al permitir transacciones a un coste muy reducido (Mitchell, 2015).

En este inquietante pero ilusionante contexto de revolución tecnológica y del futurista cuestionamiento del binomio “humano-robot” las nuevas empresas del sector Fintech y los nuevos modelos de negocio de base tecnológica, precisan caminar con seguridad y paso firme sobre el frágil y a veces inquietante terreno regulatorio.

La experiencia en el asesoramiento a este sector desarrollada por Dictum Abogados se ha reforzado con su incorporación como miembro fundador de la recientemente constituida Fundación para la Innovación Financiera y la Economía Digital (www.fifed.org), la primera que, basada en su rigor profesional y académico y en su neutralidad aportará valor y conocimiento al vertiginoso y apasionante sector de las finanzas tecnológicas fintech-insurtech.

 

REFERENCIAS CITADAS:

AKKIZIDIS, I.; STAGARS, M. (2016). Marketplace lending, Financial Analysis, and the Future of credit: Integration, Profitability, and risk management. Estados Unidos: John Wiley Sons Inc.

ANTONAKES, S.L. (2015): Fintech Threatens Small Banks More than Crisis Ever Did. SourceMedia, Inc.

HM TREASURY (2015): Digital Currencies: response to the call for information. Reino Unido: HM TREASURY.

MITCHELL, J. (2015). Fintech, achieve bigger, quicker returns. Reino Unido: Newbridge Publishing.

PWC (2016): Blurred Lines: how fintech is shaping financial services, Global Fintech Report, March.